martes, 31 de marzo de 2015

Sindicato Único de Portland y Oficios Varios de la Cala del Moral –Banagalbón (1936)


Exmo señor gobernador civil de Málaga y su provincia. 
El que suscribe como secretario 1º Sindicato Único de Portland y Oficios Varios de la Cala del Moral expone: Que en sesión ordinaria de día 17 de mayo de 1936 que este sindicato nombra nueva directiva recayendo los cargos en los compañeros siguientes:

  • José Villalobos Cubo -29 años (Secretario general).
  • Francisco Jiménez Postigo -27 años (Secretario adjunto).
  • Francisco Barranco -25 años (Vicesecretario).
  • Salvador Ruiz Martín -31 años (Tesorero).
  • Francisco Gómez Gómez -29 años (Contador).
  • Enrique Montañez Vázquez -39 años (Bibliotecario).
  • Emilio Rueda Jiménez -27 años (vocal 1º).
  • Antonio Jiménez García -25 años (vocal 2º).
  • Antonio Galán Morente -35 años (vocal 3º).
  • Eduardo Medina -26 años (vocal 4º).
  • Antonio Aroca García -30 años (vocal 5º).
  • José Carmona Escudero -30  años (vocal 6º).
  • Manuel Gallardo Ruiz -49 años (vocal 7º).   
  • Enrique Guerrero Rodríguez -50 años (vocal 8º).
  • Manuel Guerrero García –42 años (vocal 9º).
  • Alonso Fernández Rando -32 años (vocal 10º).
  • Cristóbal Galván Pérez -26  años (vocal 11º).
  • José Romero Romero  -31 años (vocal 12º).


Que según consta en acta de esta sección lo que pongo en conocimiento de usted para los afecto de la ley de asociaciones.
La Cala de Benagalbón 26 de mayo de 1936
El secretario general
José Villalobos

Nota
El sindicato conto con un total de 264 afiliados según datos de solidaridad obrera 6 de abril de 1936

Fuente documental: Archivo Histórico Provincial de Málaga




lunes, 30 de marzo de 2015

Sindicato Único de Porland y Oficios Varios de la Cala (1935) Carta al Gobernador civil de Málaga


Excmo Sr gobernador civil de Málaga

Antonio Rueda Montañez obrando como secretario del  Sindicato Único de Porland y Oficios Varios afecto a la Confederación Nacional del Trabajo, con el mayor respeto debido expone:
Que habiendo sido levantada las garantías constitucionales en Málaga y su provincia, y levantada la clausura de los sindicatos únicos afectos a la CNT en la capital, es por los que solicita este secretariado, el levantamiento de la clausura del Sindicato Único de Porland y Oficios Varios de la Cala.
Lo que pongo en conocimiento de usted para V.E. para los efectos de la ley de asociaciones del año 1887.
La Cala a 2 de diciembre de 1935
Y lo firma el secretario Antonio Rueda Montañez

Nota: El Sindicato Único de Porland y Oficios Varios de la Cala contaba con 264 afiliados según datos de solidaridad obrera 6 de abril de 1936

Aunque en 1931 llego a tener 350 afiliados según consta en las actas originales del pleno provincial de los sindicatos de la confederación nacional del trabajo celebrado en Málaga el día 2 de octubre de 1931.

Como consta en las páginas de los periódicos locales El cronista y El popular el 10 de octubre del 1931.


 


Fuente documental: Archivo Histórico Provincial de Málaga


sábado, 28 de marzo de 2015

Sindicato Único General de Trabajadores de el Borge (1931)

                                        
                                         
Los abajo firmantes, constituido en comisión organizadora del sindicato de  Borge, certifican que en este pueblo y a las 9 de la noche en nuestro domicilio Barranquillo número 2, habiendo sido convocada una asamblea los componentes del  mismos, diose por constituido el mismo, procediéndose en el mismo momento a nombrar la junta directiva y cuyos cargos recayeron en los individuos que a continuación exponemos.
Antonio Vela Moreno (Presidente).
Antonio Vallejo Arias (Vicepresidente).
Gabriel Núñez Alarcón (Secretario1).
Antonio Fernández Muñoz (Secretario2).
José Vela Moreno (Tesorero).
Antonio Fernández Ruiz (Contador).
Emilio Moreno Alarcón (Vocal 1).
Juan Navarrete Jiménez (Vocal 2).
Salvador Velazco Medina (Vocal 3).
José Velazco Medina (Vocal 4).
Salvador Fernández Ruiz (Vocal 5).
Firmado  por la comisión organizadora:
Antonio Vela Moreno y Gabriel Núñez Alarcón
El 6 de noviembre de 1931.

 

Fuente documental: Archivo Histórico Provincial de Málaga

miércoles, 25 de marzo de 2015

Manuel Gallego Ponce


               Escrito por Luis Gallego Ponce militante de CNT-AIT Málaga  

Nace en Estepona (Málaga), en el año 1915. Su juventud es igual a la de todos los jóvenes de su época. De niño, trabajando para ayudar a los suyos, de mayor,  alternando el trabajo con la lucha para liberar a la sociedad de lacras en sus códigos y sus leyes.

El 14 de abril de 1931, Manuel habiendo cumplido ya los 15 años. Para él no eran desconocidos los diferentes problemas político - sociales del momento. En su casa  se celebran reuniones de anarquistas.  El contacto con estos hombres sencillos, pero honrados y sinceros, le gana para la causa de la verdad.

 Por esto no fue de los que se dejó emborrachar de euforia con aquella proclamación republicana,  que no era otra cosa que garantizar  la monarquía sin rey.

En el sindicato de la Madera afecto a la C.N.T., donde militaba, nunca le escuchamos hablar. Era bastante parco en palabra, sin embargo su temperamento rebelde le hacía estar presente en toda gesta de protesta, fuese contra el patrón o contra el gobierno y sus autoridades. Intervino de forma activa en todo movimiento huelguístico, demostrando un sereno valor. No fue nunca partidario de la actuación en grupo, era bastante individualista, de ese individualismo pudo sacarlo la amistad que le unía a Félix Retamero, del que ya hemos hablado.

En el año 1933, el día 8 de enero, se produce un levantamiento revolucionario organizado por los cuadros de defensa de la C.N.T. y de la F.A.I. Nuestro amigo es de los primeros en lanzarse a la calle, batiéndose en el barrio del Perchel junto a los viejos anarquistas. Sus movimientos y arrojo no pasan desapercibidos para los viejos, que ven en él un luchador de temple. A partir de este momento no hay acción de carácter justiciero a la que no esté ligado, recordando siempre la tragedia de Casa Viejas. No repetiré hechos en los que tuvo una destacada actuación por haberlo referido en la  " Biografías " de otros jóvenes, con quienes ligó su actuación en todo momento; daremos un salto para situarnos en aquel 18 de julio de 1936, cuando la Iglesia, la Banca y los Cuarteles, se confabularon para acabar con el anhelo de libertad de un pueblo. Sublevándose  este ante la pasividad de unos ministros que mientras los fascistas se levantaban  " ellos se iban a acostar”.


Nuestro joven, en la víspera de la sublevación se queda velando junto con otros compañeros,  cuando el capitán Huelin al mando de una sección pretende proclamar el estado de guerra, los jóvenes anarquistas se encuentran en la calle. Mal armados, pero con firmeza y decisión.  ¡El caso de Casas Viejas no debe repetirse!  Ahora serán los palacios y no las humildes chozas las que serán pasto de las llamas. Y nuestro joven se multiplica incansablemente,  se desplaza de un sitio a otro, olvidándose de comer y reposar, hasta que el heroísmo colectivo del pueblo malagueño se hace dueño de la situación, dominando a los sublevados.

Un coche negro pasa veloz, cogiendo la carretera de Sevilla. Manuel Gallego, Frasquito Aguilera, " Tarzán " y Manuel Fernández son sus cuatro ocupantes. Se dirigen a la cápital de la Giralda. Miles de encuentros y peripecias sufren hasta lograr acercarse a la ciudad, replegándose, no ante el empuje de las hordas de Queipo de LLano, sino ante la insistencia de Rafael Peña que considera suicida el intento de ayudar a los pocos que aún resisten en Triana.

Vueltos a Málaga, no quiso aceptar ningún cargo representativo y con Antonio Raya organiza la columna " La que siempre Rayó " que fue a ocupar el frente de Antequera hasta la pérdida de la capital.

Ya en Almería, se dirige al campamento de Viator y formada la 88 brigada bis. Es designado comisario de compañía, en cuyo cargo da a sus compañeros ejemplos de abnegación y heroísmo.

Terminada la guerra civil gana Málaga, cruzando los 210 kilómetros  de montañas que le separan de Almería. Días después es detenido y conducido al campo  de  concentración  de la    " Aurora "  de donde se escapa con otro compañero. Logra documentarse y emprende su vida normal trabajando para ayudar a su  " vieja ", cómo  llamaba a su madre, pero él no era capaz de olvidar a los que se encontraban en peligro, y con otros más, organiza el primer Comité Local de la C.N.T., cuya misión principal es prestar ayuda a los perseguidos que llegan numerosos cada día.

Un día se presenta un compañero, residente actualmente en Marruecos. La policía le persigue de cerca. No disponen de ninguna documentación que facilitarle para que pueda salir de la capital, y Gallego le entrega la suya. El perseguido es detenido cuando iba a coger el tren para Barcelona. Comprobándose que los papeles que llevaba no le pertenecían, los civiles se presentan en casa de Manolo, pero éste saltando por una ventana, huye internándose en las montañas de Alozaina. Es el mes de setiembre de 1939.

Forma un equipo magnífico de decididos luchadores. Cuando las circunstancias se lo permiten, ayuda a los campesinos en sus labores del  campo y, éstos en justa reciprocidad, les facilitan informaciones valiosas que les permiten poner en jaque al destacamento de civiles. Muchas veces sintió las rozaduras de las balas quemarle la carne, pero esto no disminuía su actividad. Hora aquí, mañana allá, el otro a 15 kilómetros. Más que un pequeño grupo de cenetistas, débale a la guardia civil la sensación de encontrarse frente a una división de aguerridos combatientes que ocupaban kilómetros y kilómetros.


Franco dicta un Decreto perdonando a los que se entreguen y, que no tengan las manos manchadas en sangre. El grupo discute con tranquilidad el Decreto y la situación. Quienes lo deseen pueden optar por marcharse, los que no, seguirán combatiendo a los asesinos del pueblo. Uno de estos compañeros, cuyo nombre omito por encontrarse en España, decide entregarse; los demás seguirán perfumando su heroísmo con tomillo y romero.

Conociendo la táctica fascista, el grupo decide cambiar de frente, anulando los pasos habituales,  gracias a esa previsión, salvan sus vidas ya que los civiles, toman posición en los lugares empleados cómo paso por los guerrilleros.

Entabla contacto con Bernabé López en Ronda; va a Teba donde se encuentra con Diego Gómez García " Diego el de la Justa ", cómo le conocían todos; en Alhaurín abraza al  " Mandamás "; pretende formar un frente único en la lucha contra Franco, para ello se relaciona con la organización clandestina de Málaga a la que presta su ayuda económica, para solventar algunos casos jurídicos de los compañeros presos.

Tres años han transcurrido desde que ganó la sierra; tres siglos para su " vieja " que lo llora cada día.  En agosto de 1942 se presenta en su casa para abrazar a su madre, a la que trata de tranquilizar diciendo que va a emprender un viaje al extranjero. En realidad habíase apercibido que la lucha era cada  día más difícil; la legión, los moros, el ejército, y los civiles ocupaban cada trozo de tierra. Los campesinos aterrorizados y vigilados, no podían prestarles la colaboración que tanto necesitaban. Sus días, sabían bien que estaban contados. Cada día cae  uno más, una cabeza menos, un brazo menos, un fusil menos que se opone a los designios del fascismo. No falta quien le aconseja que intente salir por Gibraltar o Francia, pero él se niega.
 “Al  fascismo hay que combatirlo en su misma madriguera. Al enemigo hay que buscarlo donde se encuentre; igual que hacen ellos “, solía decir. No obstante aconseja a los suyos que se decidan con sinceridad; él se mantendría en la brecha mientras las fuerzas se lo permitieran. Y quienes le conocían, sabían que estas fuerzas sólo terminarían con la muerte.

Una madrugada del mes de setiembre en lo alto de la montaña se dibujan las siluetas de unos hombres de pasos cansinos; vuelven de nuevo, cómo las golondrinas, donde habían fundado su primer nido. El sol se levanta rojizo y triste presagiando una desgracia. Los guardias civiles, apostados, les dejan acercarse, cuando están   a pocos pasos de ellos, abren fuego. Éstos repelen la agresión y durante todo el día sostienen a raya a las fuerzas del  orden. Cinco veces superior en número. No pueden retroceder, no pueden avanzar, sólo tienen un medio de salvarse; ganar las horas hasta que llegue la noche en la que la ventaja estaría de su parte. Así lo hacen y cuando el sol empieza a inclinarse, los civiles temerosos de la oscuridad, se repliegan. Tres guerrilleros quedarían muertos cómo resultado de la refriega y un doble número de civiles fueron retirados del campo de lucha, sin vida o heridos.


Cinco días después nuestro compañero, que había resultado herido, queda en lo que podríamos llamar su campamento. Se encuentra cansado; sus amigos van a hacer una descubierta. Un grupo comunista, al mando de un hijo de Alozaina que operaba en aquel sector, acusa a Manolo de ser el responsable de la presión que sufrían por su actividad frente a los civilones. Manolo ríe confiado y,  cuando menos lo esperaba, una bala le perfora la frente sin haberle dado tiempo a la defensa. El fascismo rojo había logrado eliminar a un hombre que siempre les había superado en todo; habían conseguido para el régimen fascista una gran victoria, acabando con la vida de un guerrillero  que demostraba al mundo que no todo era sumisión.

Años después visité un cortijo donde nuestro amigo se curó de unas heridas. Los cortijeros recordándole lloraban con emoción mientras me decían:

- ¡Era todo un hombre honrado, honrado, desinteresado solidario!

- ¡Sí - les dije - era un verdadero HOMBRE,  UN ANARQUISTA!


Emboscada fatal al Grupo Devenir FAI Málaga en Rubite (Granada) 1939


 

El día 20 de abril de 1939 se presenta aciago para el movimiento libertario. Se produce la detención del Grupo Devenir de la FAI malagueña en un cortijo del término municipal de Rubite (Granada). Lo indica, sin adscripción ideológica, el informe del sargento del segundo pelotón, jefe del destacamento marítimo de La Mamola, que copiado dice así 'próximamente a las cinco de la tarde del día de ayer, vinieron dos soldados de la Policía de Vanguardia, pidiéndome fuerza para ir a detener tres individuos que habían visto en las proximidades del Cortijo “Lucio” de carácter sospechoso'.

Del acuartelamiento salieron 6 personas, el sargento que rubrica como Juan García Bozo acompañado de dos números y un cabo, además de los dos policías de vanguardia.

Llegaron relativamente rápido y tras registrar en vano el cortijo 'mandé mirar en una chumbera que se encuentra en la puerta del Cortijo y escuché decir al soldado, alto, manos arriba; me asomé al sitio y ví dos individuos pistolas en manos y dimos otra vez alto, manos arriba, y entonces empezaron a ocultarse y apuntándonos sonó un disparo de pistola, mandé fuego al soldado que permanecía a mi lado; tiramos los dos y cayó uno al suelo con un tiro más arriba del estómago; avanzamos hacia ellos y nos salieron los tres diciendo que no le tiráramos; les preguntamos por las pistolas y nos las negaron; miramos en las chumberas y encontramos dos “Astras” de nueve largo y un cinto con tres cargadores más; al herido le cogimos otro cinto con los mismos cargadores y una cajita con veinticinco balas del nueve largo y al otro en el bolsillo se les fueron halladas seis balas del mismo calibre, (ilegible) trasladarse a Europa, África y América y unos lápices de colores;'

 El herido era Juan Santana Calero e iba armado. El de los mapas, las balas sueltas y los lápices de colores era Andrés Soler Martín y el tercero, provisto de otro arma, era Juan Lozano Muñoz, todos malagueños y adscritos a las organizaciones FAI, JJLL y CNT, cosa que no debió pasar desapercibida viendo el destino de nuestros compañeros.

Tres días más tarde, el 23 de abril de 1939 se inicia el Procedimiento Sumarísimo 1330 por el delito de Rebelión Militar y Auxilio a la Rebelión. Proviene del Gobierno Militar de Almería al que pertenece el destacamento marítimo de La Mamola, instruye el Juzgado Militar Eventual Nº 5, del que son jueces Leopoldo Marquina Rodríguez (Alferez), José Coca Soto (Teniente), Gonzalo de Amarante Cortés (Capitán), Luís Díaz Marín (Capitán), Francisco Moreno Sánchez (Teniente) y Salustiano Muñoz-Delgado Garrido (Coronel).

Fue costumbre del régimen franquista el encausar en un mismo procedimiento a personas sobre las que pesaban hechos diferentes, siendo el denominador común el deseo de venganza y humillación. En este procedimiento sumarísimo 1330, hay 9 encausados, Francisco Gutiérrez Martín y Manuel Martín Fernández provienen de la 'Prisión de Almería'. A José Sánchez Rida, Juan Vargas Sánchez, Juan José Martín Cruz y Manuel Martín Sánchez les fue concedida la 'libertad en Adra'. A los compañeros Juan Lozano Muñoz y Andrés Soler Martín les suponen en 'ignorado paradero' y su acompañante Juan Santana Calero reza como 'fallecido'.

La duda que nos sugiere este esperpento jurídico sumarísimo es ¿cómo se puede 'ignorar el paradero' de dos detenidos en dependencias militares? Si el herido falleció por causas del tiroteo, ¿porqué no existe un rastro en instalaciones hospitalarias ni en el registro civil de defunciones, del mismo modo que hay una declaración oficial y un procedimiento abierto?

La única respuesta probada es que los tres compañeros malagueños fueron detenidos un 20 de abril, y que tan sólo 3 días después, ninguno de ellos puede asistir a la pantomima de su condena a muerte, porque simplemente ya estaban pasados por las armas.

Si contrastamos esta información objetiva -el informe del destacamento que detiene al grupo junto al procedimiento sumarísimo 1330. Legajo 550. Nº 28A.D., F3076 – con la información rescatada por Luis Gallego Ponce, compañero de CNT Málaga, en su obra 'Juventudes Libertarias en Málaga 1936-1939' que determina la detención con un tiroteo a muerte sabedores de lo que les esperaba, podemos hacernos una idea de que en el mejor de los casos no salieron de los aledaños del Cortijo 'Lucio', y de que en el peor, tras su paso por los viciados cuarteles hayan encontrado la muerte en cualquier calabozo, cuneta o tapia de esa geografía.

'Los fusiles caen de las manos de los combatientes. ¡Ha terminado la guerra! Esta voz se va mezclando con la angustia de los antiguos milicianos. Santana no quiso o no pudo ganar el destierro, y junto con el no menos querido Juan Lozano, intenta a través de las montañas entrar en Málaga, donde espera encontrar amigos que le ayuden. A la altura de Motril fueron sorprendidos por un grupo de falangistas armados. Ellos le hacen frente con valor. Durante más de una hora vuelan sobre los tomillos y romeros los ardientes moscardones de la muerte. La fatal ley del número vence una vez más a la razón y el valor. La tierra de Granada, a la que intentó liberar en los primeros días de la contienda, se empapa con las amapolas de sangre joven de estos dos anarquistas.'

En realidad fueron tres. La caída de Málaga dos años antes, el día 6 de febrero de 1937, se siente como una traición. Málaga se pierde para la causa revolucionaria por el abandono del gobierno, que no entrega armas para su defensa, y por la traición del Coronel Villalba, jefe del sector sur republicano. La ciudad queda abandonada sin evacuación. La salida desesperada de las gentes y las milicias provocan la 'desbanda' por la carretera de Almería. La provincia vecina sitúa sus esfuerzos neurálgicos por la costa a la altura de Adra y en el interior entorno a la Alpujarra Almeriense, en Ugíjar en la parte sur de Sierra Nevada. Fue este un corredor montañoso muy transitado por los libertarios malagueños, que una vez perdida la guerra, no dudaron en utilizar.

A día 20 de abril de 1939 el grupo Devenir de la FAI en Málaga ya había perdido a Francisco Millán, el 'secretario de la CNT malagueña hasta la caída de la ciudad. Detenido y ejecutado por las tropas de Queipo de Llano a comienzos de 1937', Francisco tuvo una muerte muy similar a la de sus compañeros de Grupo. Entre sus componentes conocidos hay hombres de la talla de Juan Santana Calero, Juan Lozano Muñoz y Andrés Soler Martín. A partir de la emboscada militar de ese día en Rubite (Almería), ya no se volverá a saber de ellos.

¿Qué hacían en esta posición geográfica estos militantes libertarios? La respuesta aún no ha sido desvelada, sin embargo podemos aseverar que al menos Santana Calero y Lozano, se movían por la península en tareas orgánicas de las organizaciones libertarias FAI y JJLL, iban armados, y es posible que hicieran alguna salida al exterior o al menos la tuvieran prevista. Adra fue un reconocido puerto de salida hacia Orán y ellos lo sabían. Por el contrario, Luis Gallego Ponce apunta a que regresaban a su tierra natal, Málaga.

Juan Santana Calero fue cofundador de las Juventudes Libertarias (JJLL) en Málaga en 1932. Participa en 1936 por las FIJL en el Comité de Salud Pública en esa ciudad, al igual que su compañero de grupo Francisco Millán que lo hacía por CNT. En febrero de 1937 sube a Valencia a un Pleno de FIJL, en junio de 1937 a un Pleno de JJLL en Catalunya y en julio de ese mismo año a un Pleno de la FAI en Baza (Granada) por el Grupo Devenir. En 1938 a una Plenaria de las JJLL, al Congreso regional de CNT Andalucía, al Pleno del Movimiento Libertario (ML) andaluz de Baza en agosto de 1938 delegado por Almería. Al final de la contienda se encuentra en Baza y se interna en la sierra en marzo de 1939.

Juan Lozano Muñoz, malagueño de nacimiento, vivía en Adra cuando la sublevación militar. Asistió por Andalucía al Pleno Peninsular de la FAI de julio de 1937. En marzo de 1939 fue Secretario del Comité Regional de FAI con sede en Almería.

Andrés Soler Martín no tiene registros de su labor orgánica en las organizaciones libertarias, si bien se ha encontrado en los archivos de la FAL, un informe a la organización CNT de un primo suyo Antonio Campoy Soler (afiliado al sindicato de Metalurgia de CNT Málaga) a su llegada a Valencia. Sale el día 8 de febrero a las 11,00 horas y llega a Valencia el día 16 de marzo de 1937. El informe detalla la situación de Málaga desde el mismo día 6 de febrero y de cómo se dejó previamente pactada la salida de la ciudad a la población civil sin plan de evacuación ninguno hasta el día 8 en que se hacía una entrada triunfal del ejército sublevado, sin resistencia final.

La huida produjo doscientos diez kilómetros sembrados de objetos abandonados, de cadáveres pudriéndose en las cunetas, de casas en ruinas por los bombardeos de los barcos y aviación fascista. Además dejó en debilidad el frente almeriense que sucumbió con relativa rapidez pese a una heroica resistencia.

En agradecimiento a Andrés Azuaga Campoy, por su determinación en la búsqueda de su padre, a Antonio Vargas Rivas por ser piedra angular en la preservación de la memoria de esta región oriental del mediterráneo, y a Elias Marfil del SOV de Adra que nos traslada este material, fruto de las pesquisas realizadas en el Archivo Militar junto al primero.




martes, 24 de marzo de 2015

Escrito del Comité de enlace de Málaga (oct-1936)


                                            Comité de enlace
                                           Comisión ejecutiva
                                                     Málaga 

Este comité garantiza la personalidad del ciudadano Joaquín Díaz Serrano, cronista de Málaga y su provincia como persona afecta al régimen y a la causa de la libertad.

Lo que hacemos presente como garantía, y al mismo tiempo para que sea objeto  las consideraciones debidas.

Málaga 11 de octubre de 1936

Lo firman los miembros de la Comisión ejecutiva, en la que se encontraba por la CNT Juan Santana Calero



Fuente documental: Archivo Histórico Provincial de Málaga

Félix Retamero Pérez



                    Escrito por Luis Gallego Ponce militante de CNT-AIT Málaga 

Militante de las J.J.L.L. de la Barriada de Huelin a las que dio todo el vigor de su rebelde e inquieto espíritu revolucionario.

Era miope, aunque se obstinaba en disimularlo sin poder conseguirlo. Miraba siempre al suelo, como buscando un pretexto para ocultar su defecto óptico.

¡ Cuántas veces saludaba al desconocido y pasaba desapercibido ante el compañero que buscaba con afán !. Pero Félix solo era corto de vista, ya que su cerebro veía mucho mas claro que el de muchos linces que son verdaderos miopes intelectuales. Su sangre fría en los momentos difíciles, su tranquilidad frente al peligro, su alto concepto de la solidaridad y del amor, le abrió las puertas de la amistad, el respeto, y el cariño de quienes le trataron íntimamente.

Félix Retamero había concentrado toda la fuerza que le faltaba a sus ojos, en su noble y generoso corazón de hombre, de rebelde, de anarquista. Casi siempre le veíamos acompañado  de su mejor amigo Manuel Gallego, de quien ya hemos hablado. Los dos solos hicieron mas labor práctica que muchos grupos.

En el año 1933, había en el puerto de Málaga un capataz, cuya alma de negrero poníase al descubierto en su trato con los obreros, a los que hablaba con su peculiar grosería de  " guapo de taberna”. Este individuo era la persona de confianza del Sindicato Patronal, cuya presidencia estaba garantizada por el mas inhumano de los seres; Petersen. El odio del amo y del lacayo se elevaba al cubo cuando tenían enfrente a un militante del sindicato de transporte afecto a la C.N.T.

Un día se encuentran  en la calle de Mármoles, Gallego, Retamero y Kindelan. Félix, para al capataz y le conmina para que tenga un poco de conciencia con los trabajadores y deje de ser tan grosero.

- No te olvides, le dice que el  respaldo  de los viejos trabajadores está garantizado por una juventud que no sabe pedir perdón a quien le pisa.

Kindelan contesta con algunas chulerías de su repertorio y, sacando una pistola dispara a quemarropa contra nuestros amigos, alcanzando  el brazo izquierdo de Gallego, Félix responde, hiriendo a su vez al capataz en un pie, afortunadamente ambas heridas son leves. Es Félix el que hace la primera cura a su amigo, con más voluntad que experiencia.


Varios días después, Félix es detenido por la policía. Careado con Kindelan, éste le reconoce cómo el autor de su herida, pero aquella noche cuando este entra en el portal de su casa, se encuentra con un joven brazo en cabestrillo, quién antes de cerrar la puerta le habla al acusador de  Félix  y le hace comprender lo bueno que sería para su salud una rectificacion en sus declaraciones y, en su proceder en lo sucesivo. Las razones deben de ser convincentes por cuanto Kindelan vuelve a comisaría para manifestar haber cometido un error al acusar a Félix, con tal convicción ( fingida desde luego ) defiende a nuestro amigo, que la policía, conociendo su actitud de  " guapo ", no vacila la en poner en libertad al detenido, siendo éste el primer sorprendido por éste cambio brusco de actitud.

Suenan disparos por todos los barrios de Málaga, nuestro amigo Cerón cae herido por la balas de la guardia civil en el puente de Santo Domingo. Los fascistas se han lanzado a la calle, y en ella se encuentran a  Félix Retamero que les hace frente con heroísmo sin igual. En todos los sitios de peligro veíamos al  " cegato " con sus amigos Gallego y Frasquito Aguilera.

Málaga es entregada al fascismo por el coronel Villalba y por la cobardía de un gobierno que niega las armas necesarias para su defensa porque " había demasiada influencia anarquista”. Félix cómo tantos otros, hace a pie los 210 kilómetros que separan Málaga de Almería. Debido a su defecto en la vista, los compañeros le convencen que haría más labor en retaguardia que en el frente,  en Almería y Adra, ocupa cargos de abastecimiento donde procura  ser  equitativo y justo con el cumplimiento de tan difícil puesto. Cómo se perdió Málaga, se perdió España, por casi idénticas causas, que, nadie se ha atrevido a analizar, por temor a acusarse a si mismo. En Adra tenían preparada una barca con destino a Orán, pero Félix era leal hasta la exageración.  Por esperar la llegada de su amigo Gallego, pierde la misma. Se interna hacia el centro del país. Su mejor refugio está en la zona que había estado ocupada por los fascistas.

Durante varios años todos ignoramos lo que había sido de Félix. ¿ Lo habrán fusilado ?.
¿Estaría en el extranjero? Todos comentábamos con reservas, porque nadie conocía la verdad.

Casi habíamos olvidado a nuestro amigo, preocupados por la gravedad de nuestra propia situación, cuando, por razones que no vienen a cuento, tuve que ir a Madrid. ¡Cual no sería mi sorpresa al ver descender del mismo tren que yo iba, a nuestro amigo. Llevaba una maleta en cada mano. Le seguí de cerca y, lejos de la estación me acerqué a él saludándole. Me miró cómo hombre que ve bien; después puso las maletas en el suelo acercándose unos pasos hacía mí, al reconocerme se abrazó con esfuerzo. De sus labios salían atropelladamente las palabras.

Me preguntaba por los compañeros y antes que le respondiera me pregunta por otro y otro,  ¿y fulano? ¿ y mengano ? ¿ y el otro ?.


Luego ya un poco más tranquilo, me mira fijamente y me dice ¿ y tu hermano ?. Le expliqué que había muerto luchando en la Sierra de Alozaina. De sus ojos miopes se desprenden gruesas lágrimas que reflejaban claramente lo dolorosa que era para él esta noticia.

- Déjame que lleve estas maletas, o ayúdame a llevarlas  luego iremos a comer, cosa que hicimos  después de dejar las maletas en su destino. Me condujo a la puerta de la Cebada, donde entramos a reponer fuerzas. Me contó sus odiseas; cómo logró escaparse varias veces de las garras de la policía, cuantas veces estuvo expuesto a ser asesinado; en fin una larga narración que para mí no era extraña, porque era la historia de todos los perseguidos.

Cogidos del brazo recorrimos medio Madrid aquella noche. Unas veces tenía yo que esperar a que el cumpliera con su deber, otras, era él  al que tocaba esperar, en ocasiones hasta más de una hora a que yo cumpliera con la misión que me había llevado a la Capital. Cerca de las dos de la madrugada, cuando en la esquina de la calle Hermosilla nos despedimos con un apretón de manos. Él, se fue desconociendo mi dirección y yo la suya. Nos habíamos visto dos que nos creíamos muertos y con esto bastaba.

En la nochebuena del año 1946 vuelvo a ingresar en prisión, acusado de organización clandestina. Once meses después, es decir en noviembre de 1947, veo a Félix en el  llamado
“centro ", rodeado por varios oficiales. Inútil hacerle ninguna señal, no me reconocería en los doce o trece metros que nos separaban.  Con su calma habitual, lo veo dirigirse a la celda de ingresos.

Con un  " limpia "  le envío unos cigarrillos, (aunque sabía que no fumaba desde antes de la guerra) una manta y algo de comer. Algunos días después sale al patio y hablamos de todo y sobre todo de su detención. Tenía que suceder - me dice -. Yo iba en el tren cuando un policía de la Brigadilla Social de Málaga me reconoció. Al llegar a la estación fui detenido y conducido a la Dirección General de Seguridad, desde donde fui transferido a la prisión de Málaga al estar reclamado por varios juzgados.

Hablamos de su situación. Se mostraba algo optimista. Han transcurrido muchos años y, esto me ha de vale para algo. De haber caído al principio, estaría criando malvas.

Yo le miré con pena; sus ocho años en libertad le habían hecho creer que el fascismo había cambiado. No quise mostrarle mis inquietudes, pero si creí que deba prevenirle; no debes dormirte, el fascismo no perdona a sus enemigos.

Meses después asiste al consejo de guerra. De él vuelve cómo me temía; con la pena de muerte, pero viene tranquilo. Cuando soy autorizado para hablar con él, me dice
-Tenías razón, el fascismo no perdona. ¡Qué le vamos a hacer, paciencia!
H
ablamos de todos los compañeros que había sido  " sacados”. Se interesó sobre todo por su comportamiento en los momentos finales. Yo le respondía y explicaba la conducta valiente de todos, después de reflexionar me dice

- Yo creo que la valentía la da el saber que se muere por una causa justa. Y ya no nos volvimos a ver más.

      Varias noches después entra en su celda el jefe de servicio, precedido del Director Miguel Martínez Casas que trata de animarlo.

- No se preocupe por mí, tengo el suficiente valor para mirar a la muerte cara a cara, cómo han sabido mirarla todos mis amigos.

Al entrar en la capilla rechaza los servicios del  " trabucaire " Felicísimo Rivero de Huarte. En la madrugada  es entregado a la guardia civil. Según comentario de los oficiales, salió tranquilo y sereno, como si en vez de ir hacía la muerte, fuese hacía la vida.

Félix Retamero Pérez, el joven de la barriada de Huelin, murió emulando a sus compañeros; desafiando a la muerte y dando vida a la libertad que el ya no podría disfrutar en vida.

En la misma fosa común se unió su cadáver al de muchos de los compañeros que estamos recordando y a los que se debería recordar sobre todo en los momentos difíciles, para aprender cómo deberíamos vivir quienes amamos las ideas de estos verdaderos; HÉROES DE LA LIBERTAD.


Nota
Según la base de dato del navío anárquico de la  Asociación Isaac Puente.
Félix Retamero Pérez, Militante CNT y de las JJLL en Málaga. Fue Fusilado en Málaga, 22-9-1942.



lunes, 23 de marzo de 2015

Pleno provincial de Octubre de 1931



El 2 de Octubre de 1931 es el día elegido por los cenetistas  malagueños para realizar el pleno provincial de los sindicatos de la Confederación Nacional del Trabajo que se desarrollara durante toda esa jornada en dos sesiones, que fueron recogidas dos semanas después en  cuatro números sucesivos de Amanecer. Las actas originales, que se sepa, no se hallan al alcance de los investigadores, pero están literalmente copiadas en el diario mencionado; el único inconveniente es la falta de uno de esos números en los archivos de las instituciones públicas, que nos dejan por el momento sin conocer la primera parte de la segunda sesión.
A las diez y cuarto de la mañana del citado día Manuel Ibarra abre la sesión, saluda a los presentes y nombra  a los delegados de los diferentes sindicatos, son los siguientes:

  • Salvador Gil Ocón, sindicato único de Churriana, 800 afiliados.
  • Agustín Rosas Fernández, sindicato único de Alhaurín de la Torre, 500.
  • Antonio Arcas y Ángel Plata, sindicato único de higiene, 200. 
  • Sindicato único de Álora, 367.
  • Salvador Merino, sindicato único de luz, agua, y fuerza 125.
  • Salvador Alarcón García, sindicato único de colores minerales, 160.
  • Miguel Torres Vila, sindicato único de la metalurgia, 1890.
  • Fernando Medina Jiménez, Comité de relaciones de la sección de ferroviarios Andaluces, de la federación nacional la industria ferroviaria afecta a la CNT.
  • Manuel Rodríguez Luque, subsección de Andaluces, perteneciente a la sección de andaluces, 1.700 afiliados.
  • Miguel Fernández y Alfonso Caballero, sindicato único del ramo del vestir y textil, 810.
  • Juan Calvo Díaz, sindicato único de agricultores de Málaga y sus contornos, 250.
  • Agustín Arias, sindicato único de la construcción, 6.500.
  • Felipe Torres, sindicato único de la alimentación, 8.077.
  • Salvador Reinado, sindicato único de la industria pesquera, 500.
  • Rafael Aranda Puertas sindicato único oficios varios de Marbella, 200.
Sindicato único de agricultores de  Alhaurín el Grande, 42.
  • Olea, sindicato único de la Cala, 350.
  • Francisco González, sindicato único de transportes, 3.948.
  • Antonio Banderas, sindicato único dela piel, 400.
Sindicato único de tabaqueros. 
Sindicato único de azucareros, 200. 
Sindicato único del vidrio, 40.
  • Gregorio Delgado, Sindicato único de Torremolinos, 400.
  •  
* El número total, teniendo en cuenta que faltaron varias delegaciones era de  28.419 afiliados, representados al inicio del pleno.

Del libro de Jesús Martín Mora- Anarcosindicalismo en Málaga 1930-1931
pag 102-103-104

domingo, 22 de marzo de 2015

Antonio Raya Díaz


Escrito por Luis Gallego Ponce militante de CNT-AIT Málaga 

Vivía en el barrio del Perchel trabajaba como aprendiz de fontanero; militaba en las J.J.L.L. de su barrio, de éste barrio que se hizo célebre por ser un vivero de militantes del movimiento revolucionario.

De pocas palabras, a veces gozaba de inspiraciones formidables,  pero  siempre un poco tardías. Era uno de los jóvenes de la época que soñaron con transformar la sociedad ofreciendo para ello cuanto poseían.

Fue éste joven, el que efectuó el atentado contra el tristemente célebre  "el  Carrero  ", recién trasladado desde el Puerto de Santa María a Málaga. Por el cual la policía le persigue, esta se lanza a su captura desesperadamente, pero se encuentra frente a un joven impasible ante el peligro, demostrando en los primeros encuentros que no es presa fácil de conseguir. La policía se convence de que sólo muerto podrán ponerle la mano encima.

En la Plaza de San Pablo, el teniente  Coronado de la Guardia Civil, al mando de varios números de la  "  benemérita  " trata de detenerlo pero el perseguido sale de aquella plaza abanicada por el fuego nutrido de la fusilería, ante la admiración de los vecinos de las calles la Jara y San Pablo, que presenciaron el encuentro, y el propio teniente  reconocen  públicamente el valor indiscutible de éste jóven.

Llega a Málaga a torear, "  El  Algabeño "  después de haber asesinado en el Parque de María Luisa de Sevilla, a varios trabajadores,  Antonio, junto con otros jóvenes, preparan la justicia que las autoridades no habían querido hacer.  Después de la corrida, cuando se encontraba cerca del Hotel Caleta, donde se hospedaba el chulo rejoneador, Antonio se monta sobre el estribo del coche del torero disparando y, logrando herir al asesino de los obreros sevillanos.

Raya interviene en todos los movimientos huelguísticos y revolucionarios que tuvieron lugar en Málaga, saliendo siempre airoso de donde otros de reconocido valor no lograron entrar.

Cuando los fascistas se levantaron, el nombre de Antonio Raya era conocido por todos los malagueños y por la policía de toda España. En todos los hechos donde había alarde de audacia o de valor, la gente lo relacionaba con Antonio. ¡ Cuantos hechos le cargaron en los que no tuvo arte ni parte !.  Tal cómo el atraco a la estación y otros muchos que harían interminable ésta corta biografía.


Los fascistas se han hecho fuertes en varios lugares de la capital. Los guardias de asalto, seguridad y carabineros, se ponen al lado del pueblo entregando armas. Cuando no es éste el que se las arrebata. La guardia civil  "  caminera  " permanece a la expectativa. Don José Fernández Vega, gobernador civil, se deja sobrepasar por los  acontecimientos. De la Casa de las Lanas, enclavada en uno de los extremos de la Alameda, los fascistas hostigan a los que tratan de pasar por el puente de Tetuán.  ¿ Quién se atreverá a pasarlo ?. La respuesta la encontramos en un joven; éste se llama Antonio Raya Díaz, que pasa bajo una lluvia de balas, logrando prender fuego, y por éste  medio depurador, desaloja a los fascistas de su guarida. Luego seguido por un grupo de jóvenes se interna en el centro de la capital y no cesa la lucha hasta que Málaga es completamente liberada de las hordas fascistas.

En un coche, acompañado entre otros por Antonio Ruíz, que había de encontrar la muerte, en lucha contra un grupo de guardias civiles y cuyo cuerpo es rescatado por Raya, se internaron en la provincia de Sevilla y Cádiz.

Málaga organiza su 1ª columna, esta tiene por objeto  conquistar Granada, que está en manos de los moros, cómo en tiempo de Isabel la Católica. Cuando la columna llega al boquete de Zafarraya, un guardia civil, con el grado de capitán, que  finge su adhesión a la República, ordena  un alto. Los numerosos coches y camiones, con racimos humanos colgando de sus carrocerías, semejan monstruosa serpiente sobre el asfalto de la carretera. El capitán continúa en su coche,  momentos después aparece un avión que bombardea y ametralla a la columna, la cual se replegar en desbandada. Raya es uno de los que se queda defendiendo Zafarraya.

Vuelto a Málaga organiza la columna que se había de conocer con el nombre de  "  La que siempre rayó  ". Esta es destacada al frente de Antequera, donde desde su entrada comienza a inquietar a moros y falangistas que defienden el pueblo. Interviene personalmente en el ataque a la fábrica de mantas en unión de los hermanos Arcas.

En un cortijo llamado Arrebato o un nombre parecido, instala su cuartel general. Le acompaña José Pacheco, que mas tarde había de ser el jefe de la 88 Brigada bis. En éste cortijo, cuando trataba de desmontar una bomba Laffite, pierde el ojo izquierdo al explotarle el artefacto.

Pocos días permanece en el hospital. Sin haber sido completamente curado de la herida, vuelve al frente,  sorprendiéndole en él la pérdida de Málaga, desde donde se repliega hacía Almería. En el campamento de Viator organiza la que desde entonces había de ser la 88 Brigada bis, en la que fue designado comisario.

Destinado a Pozoblanco, interviene en todas las operaciones que se efectúan en aquel sector, siendo admirado por el mismo Coronel Pérez Salas, y los treinta meses que dura la contienda los paga con las armas en las manos, atacando unas veces, defendiéndose otras, conquistando en varias ocasiones las posiciones que habían perdido las brigadas internacionales.


Terminada la guerra, vuelve a Málaga.  Con su compañera Victoria Vila  Varela, alquilan una casita en el Camino de Antequera cerca del Polvorín. La guardia civil que sabe ya de su presencia en la capital, detiene a Victoria haciéndole a la fuerza que les conduzca a su domicilio, pero ésta que sabía que Antonio se encontraba con unos compañeros en su casa, engaña a los civiles introduciéndolos en una casa colindante, desde la que grita poniendo en aviso a su compañero que, con sus amigos salta por la tapia. Los civiles se aperciben del engaño y se lanzan en su persecución. Cuando se reagrupan de nuevo, cada cual hace el balance de lo que ha perdido en la huída; Sólo Antonio no ha perdido ni tan siquiera uno de los ojos de cristal que llevaba en los bolsillos como repuesto.

Detenida su compañera, que  se encontraba encinta, Antonio comienza a frecuentar a un familiar que vivía en  calle Calderón de la Barca. La guardia civil que le sigue de cerca, un día se oculta en la portería  de la casa y, cuando bajaba en compañía de sus cuñados Salvador y Manolo Vila, le echan el alto. Antonio no mira la desventaja,  sacando la pistola, dispara a los civiles, que se tienen que contentar con detener a sus dos cuñados. Cuando suben a registrar los departamentos, comprueban que Raya había logrado escapar una vez más, dando un prodigioso salto de un tejado a otro. Acorralado y después de varios encuentros peligrosísimos, decide marchar a Granada.

El pueblo malagueño hizo de él un héroe como de todos aquellos que se burlaron de la “Justicia" uniformada. Unas veces decían haberlo visto vestido de capitán de la guardia civil, otras era de cura de lo que le habían visto disfrazado, cuando no de falangista o de requeté. El se reía cuando le contaban estas anécdotas callejeras.

En Granada se hospedaba en una casa particular presentándose como estudiante. Es por ésta época que nace su hija en la prisión; su hija, a la que no habría de conocer.

La plaza de la Marina fue escenario de uno  de los encuentros más atroces de la época. La policía acordona la Plaza y dispara contra un grupo de jóvenes, entre ellos se encontraba Antonio Raya. Son varios los muertos y uno de los jóvenes es detenido herido. Éste herido, sometido a tormento, había de confirmar la presencia de Raya en el encuentro.

En el Albaicín salva a los hermanos Querós que se encontraban entre dos fuegos. Movilizadas todas las fuerzas del " orden " para capturar al jóven libertario, éste, con otros jóvenes no menos decididos que él, gana la sierra, y en éste nuevo lugar, interviene en varios hechos de relieve. Pero Raya no tenía madera de guerrillero. Desde la edad de 16 años estaba habituado a la lucha en las capitales, por lo que de nuevo, por el Sacromonte entra en Granada, donde da prueba  de una seguridad personal indiscutible.


La policía le sigue ya  de cerca; conoce varios de los sitios que frecuenta. Varios compañeros le aconsejan que abandone la capital y vuelva a la montaña, a lo que se niega.

En uno de los cafés que acostumbraba a ir, se nota una mayor afluencia que de ordinario. Al entrar Raya, la cajera hace una señal convenida a varios de los clientes. Estos abren fuego contra la puerta por la que acaba de aparecer Antonio, quién, por instinto, se lleva la mano a la cintura  para sacar su arma sin conseguirlo, la vida se le escapa por los numerosos boquetes abiertos por la balas de la policía, que no se atrevieron a ponerle la mano encima mientras vivió.

Materialmente acribillado, cayó el que sólo con su nombre hacía temblar a policías y civiles; él, que supo tomarse la justicia por su mano y que se defendió durante diez años contra todo un cuerpo organizado y al que muchas veces se permitió atacar. Murió cumpliendo su promesa de que en vida no le pondrían la mano encima.

Voluntariamente olvido millares de hechos, por no hacer interminables estas " Cortas Biografías ", de éste joven de pocas palabras pero de una ininterrumpida acción revolucionaria, de la que se empezó a hablar en el año 1932 hasta el 1942 en que murió ANTONIO RAYA DIAZ.




jueves, 19 de marzo de 2015

Estatutos Sindicato Único de Campesinos y Oficios Varios Corumbela (1936)


El 9 de junio y con la denominación de Sindicato Único de Campesinos y oficios varios, se constituye en este pueblo esta entidad que tiene por objeto combatir el privilegio económico capitalista por la aplicación práctica de la lucha de clase, y la acción directa  hasta su liberación total.

Este sindicato pertenecerá de hecho y derecho a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sección de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT)

Teniendo su domicilio social en la calle Alta nº 20

Lo firman los miembros de la comisión organizadora 

  • Laureano Fernández
  • Eduardo Fernández
  • Daniel Moyano




Fuente documental: Archivo Histórico Provincial de Málaga